
En toda sociedad moderna, el acceso al conocimiento y la capacidad para procesar la información son los elementos más importantes para su desarrollo cultural, social y económico. Así las instituciones educativas, como fuentes proveedoras de estos dos factores, se convierten en actores prioritarios de las sociedades.
En México, la educación ocupa un nivel decisivo. En el siglo XX pasó de un millón de alumnos a más de 30. Sin embargo, estos avances han sido insuficientes para hacer frente a los retos que el crecimiento demográfico plantea.
En esta perspectiva, la educación nacional afronta tres grandes desafíos:
- Cobertura con equidad: el desarrollo desigual de nuestro país impide que los beneficios educativos alcancen a toda la población, en particular a los grupos de mayor marginación. Por tal motivo, la cobertura y equidad constituyen el reto fundamental para todos los tipos de educación en el país.
- Calidad de los procesos educativos y niveles de aprendizaje: la efectividad de los procesos educativos y el nivel de aprendizaje de los alumnos son también desiguales y, en promedio, inferiores a lo estipulado en los planes y programas de estudio; así como a los requerimientos de una sociedad moderna. Por ello, continúa vigente el reto de elevar la calidad de la educación.
- Integración y funcionamiento del sistema educativo: los problemas de cobertura, equidad y calidad educativa, dependen de las instituciones educativas y del sistema educativo en su conjunto. El desafío es ofrecer soluciones más eficaces, en el contexto de las organizaciones modernas.
